eLearning Papers nº 33

En agosto de 2012, cuatro meses después de su lanzamiento, Coursera –uno de los proveedores de cursos abiertos masivos en línea (Massive Open Online Course – MOOC) que están cobrando cada vez más fuerza en Internet– alcanzó la cifra de un millón de estudiantes inscritos, de prácticamente todos los países del mundo. Este es solo un ejemplo más de los impresionantes números que se pueden observar respecto a la repentina popularidad de los MOOC y que no hace más que confirmar el interés que existe en todo el mundo por acceder a cursos universitarios en línea.

Debido al creciente número de personas inscritas para seguir este tipo de cursos y la voluntad de las universidades de ampliar los contenidos disponibles en línea, este innovador modelo ha atraído una atención considerable. El término MOOC data de 2008 y se acuñó inicialmente para nombrar un experimento pedagógico centrado en crear un entorno de aprendizaje más conectado y democrático. No obstante, a partir de 2011, las universidades empezaron a utilizarlo para designar la oferta de cursos dirigidos a estudiantes de todo el mundo. Hoy en día, el término describe un conjunto de modelos pedagógicos. Para George Siemens es necesario distinguir entre los cMOOC, que siguen el modelo original “conectivista”, y los xMOOC, que son más institucionalizados y estructurados. Pese a las diferencias, la emergencia misma de los MOOC plantea una serie de retos a la comunidad educativa. Para muchos de nosotros, los cursos abiertos masivos en línea parecen aportar finalmente algunos de los cambios potenciados por la tecnología que habíamos estado esperando en el ámbito del aprendizaje durante prácticamente dos décadas.