Una comunidad de práctica (CdP) virtual es una red de personas que tienen una misma área de interés y que se comunican por ese motivo vía Internet. Los profesionales comparten recursos (por ejemplo, experiencias, problemas y soluciones, herramientas y metodologías). Esa comunicación da como resultado un incremento en los conocimientos de todos los miembros de la comunidad y contribuye al desarrollo del saber dentro de esa área.
Puede que una comunidad de aprendizaje virtual lleve a cabo investigaciones de primera mano, pero es más probable que su principal objetivo sea el de promover los conocimientos de los participantes, ya sea a través de la educación formal o del perfeccionamiento profesional. Las comunidades de aprendizaje virtuales pueden tener como principal meta el conocimiento, o puede que el e-learning se genere como una consecuencia indirecta.
Las comunidades de práctica (CdP) y las comunidades de aprendizaje virtuales se están generalizado en las instituciones de educación superior gracias a los avances tecnológicos, que permiten una mayor comunicación e interactividad entre los participantes, así como la incorporación de modelos pedagógicos colaborativos, concretamente a través de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Brindan la posibilidad de combinar la comunicación síncrona con la asíncrona, de acceder a –y desde– comunidades geográficamente aisladas y de compartir la información a escala internacional.
Es evidente que del hecho de compartir y aprender dentro y fuera de las instituciones de educación superior se tienen que derivar unas ventajas. De la interacción permanente nace una sensación de vinculación, una pasión compartida y una profundización de los conocimientos. El perfeccionamiento de los conocimientos puede ser continuo, cíclico y fluido. No obstante, en las CdP virtuales existen obstáculos, definidos por las autoras e ilustrados con citas del profesorado que ha formado parte de una CdP.
En el artículo se comentan los factores fundamentales para el éxito de una CdP: la usabilidad de la tecnología; confianza en las TIC y aceptación de las mismas para la comunicación; un sentimiento de pertenencia entre los miembros; el prestar atención a las dimensiones transnacionales e interculturales de la CdP; unas ideas compartidas; un concepto común de objetivos; la aplicación de la “ciberetiqueta” y de un lenguaje fácil para los usuarios, y la longevidad.
Las autoras reconocen el enorme potencial que para el desarrollo de las CdP suponen las listas de distribución y los foros de debate, pero ellas mismas han experimentado las dificultades inherentes a la puesta en marcha de una comunidad de este tipo. Dichas dificultades se corroboran e ilustran con textos extraídos de entrevistas con el profesorado. Gran parte de la bibliografía sobre las CdP procede de fuera de Europa, pese a que los artículos sobre e-learning gozan de una amplia difusión en el continente. Las autoras sugieren un estudio más detallado del tema a través de la identificación y estudio de las CdP y comunidades de aprendizaje virtuales existentes en los países de la UE.