28 Feb 2010.
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Authors
Ulf-Daniel Ehlers, Director of the European Foundation for Quality in E-Learning, University of Duisburg-Essen
Anne Steinert, Dipl.-Ökon., Fachhochschule für Oekonomie und Management FOM
Los últimos informes parecen anunciar un nuevo mundo de aprendizaje, en el que los estudiantes están conectados a través de la tecnología e Internet. La creciente influencia de este último ha dado lugar a ciclos rápidos de conocimiento y a una generación de estudiantes del nuevo milenio, con estilos de aprendizaje supuestamente diferentes. No obstante, en este artículo no nos referimos a los jóvenes de hoy como a una especie de alienígenas que aprenden de un modo totalmente distinto; simplemente incorporan nuevas formas de acceder a la información y de socializar y, por lo tanto, de enfocar el proceso de aprendizaje.
Si bien estamos de acuerdo en que la forma y la organización interna de los contextos de aprendizaje están cambiando gracias a las tecnologías, cuestionamos el hecho de que esté surgiendo un nuevo concepto de aprendizaje. En este artículo intentamos analizar si los nuevos retos sociales generan la demanda de una nueva forma de aprendizaje y si las teorías existentes siguen siendo aplicables a las realidades actuales del aprendizaje. Con este propósito, repasamos los cambios sociales, analizamos el concepto de e-learning 2.0 y describimos el punto de vista de las teorías existentes sobre la realidad del aprendizaje. Hemos analizado con especial énfasis la naturaleza de nuevos contextos, como un tipo especial de aprendizaje en red (ConnectLearning) basado en el conectivismo, el constructivismo y enfoques de aprendizaje situado.
Nuestra conclusión es que los contextos de aprendizaje deben cambiar, ya que la base teórica necesaria se ha debatido durante las dos últimas décadas. El aprendizaje en red no es un nuevo paradigma ni un modelo de aprendizaje esencialmente novedoso, sino que más bien describe cómo un concepto consolidado (basado en ideas innovadoras y elementos de teorías sobre el aprendizaje existentes) puede ayudar a satisfacer la demanda de “nuevos” contextos de aprendizaje auto-organizados, orientados al estudiante, situacionales, emocionales, sociales y comunicativos.