Durante mucho tiempo, la evolución de la sociedad industrial se ha representado en términos de la creciente diferenciación funcional entre los distintos ámbitos sociales. Según este paradigma, cuanto más desarrollado se encuentra un determinado fenómeno social, más se aleja de su naturaleza inicial no diferenciada, para experimentar una diferenciación en distintas esferas o en distintos sistemas sociales, que asumen en cada caso diferentes funciones. Así, podríamos considerar que la evolución del e-learning a lo largo de los últimos años ha avanzado en paralelo a su diferenciación funcional.
Sin embargo, no podemos dar por sentado que los únicos ámbitos de evolución del e-learning son los asociados a la mera diferenciación funcional del fenómeno en subsistemas sociales. De hecho, están apareciendo muchas otras divisiones posibles (por ejemplo, en función del sector, la finalidad y el grupo objetivo), que han contribuido a una diferenciación cada vez mayor en el seno del e-learning. Es más, la tecnología hace posible la existencia de un número cada vez mayor de contextos de uso: a menudo el e-learning se ha asociado al aprendizaje presencial, en formatos combinados, y es posible identificar avances en materia de e-learning específicos de cada país.
En lugar de centrarnos en las leyes unidireccionales de la evolución, tal vez resulte más adecuado adoptar un enfoque descriptivo e inductivo, y tratar de aislar e identificar ámbitos coherentes dentro del e-learning, para poder abarcar mejor un fenómeno pluriforme como es este.
Así, en este artículo presentamos los llamados “territorios del e-learning”, creados por el consorcio HELIOS. Dichos “territorios” se consideran útiles por varias razones:
